Soy Ana Brau

Soy canalizadora de Almas.

Mi compromiso contigo está en ser honesta y traducir los mensajes de tu propia Alma.

Trabaja conmigo

Soy Ana Brau, canalizadora, médium y formadora.
Desde hace cinco años traduzco el mundo de las almas en palabras honestas para acompañar a personas a recibir, comprender e integrar mensajes del alma, siempre desde un enfoque ético, cuidado y profundamente humano.

Mi camino comenzó siendo muy joven, cuando tuve mi primer contacto consciente con el mundo de las almas. Aquella experiencia abrió en mí una sensibilidad que, con los años, se fue transformando en oficio, criterio y responsabilidad. No se trataba solo de canalizar, sino de aprender a sostener, traducir e integrar lo que aparece en sesión para que tenga un impacto real en la vida de las personas.

Mi formación en arte dramático me dio herramientas fundamentales para este trabajo: la escucha del cuerpo, el lenguaje emocional, los matices de la voz y la presencia consciente. Todo ello atraviesa hoy mi forma de acompañar, tanto en sesiones individuales como en procesos más largos.

Además de canalizar, mi compromiso es fomentar la autonomía, la sanación y la comprensión profunda. Por eso, mi trabajo no termina en el mensaje recibido, sino en cómo ese mensaje se encarna, se integra y se transforma en vida.

Actualmente, este camino se expande hacia una dimensión formativa: una escuela viva, donde compartir, enseñar y acompañar a otras personas a desarrollar su propia escucha y su capacidad de canalización de manera consciente y responsable.

De corazón a corazón

Si sientes el llamado a comprender tu mundo interior y a escucharte con más claridad, este puede ser un buen lugar para comenzar. ✨

¿Conectamos?

Estás en buenas manos

Mi trabajo no se apoya en títulos oficiales, sino en una ética clara, un recorrido sostenido y una profunda responsabilidad hacia las personas y las almas con las que trabajo.

Tras años de acompañamiento y aprendizaje directo en sesión, comprendí la necesidad de sostener este camino desde un marco propio y consciente. Por ello, desarrollé un reconocimiento simbólico que no pretende sustituir una titulación reglada, sino nombrar y honrar un compromiso ético: validar la información recibida y acompañar con rigor, respeto y honestidad.

Esta es la misma ética que guía hoy mi trabajo y que deseo transmitir a quienes se forman conmigo.

Certificado

Mano con manga negra toca hoja

Testimonios y agradecimientos

¿Mi acompañamiento es para ti?

Este acompañamiento requiere implicación personal

Este trabajo está pensado para personas dispuestas a implicarse activamente en su propio proceso. Las sesiones se sostienen desde la apertura, la honestidad y la participación consciente, no desde la expectativa ni la delegación.

Para que el acompañamiento sea profundo y transformador, es necesaria una actitud activa: escuchar, sentir, integrar y hacerse cargo de lo que emerge. Cuando esto ocurre, la información recibida puede encarnarse y traducirse en cambios reales en la vida cotidiana.

Qué no encontrarás en este acompañamiento

Este acompañamiento no está orientado a predecir el futuro ni a ofrecer respuestas inmediatas. No trabajo desde la adivinación ni desde la videncia, sino desde un proceso de escucha, comprensión e integración profunda.

Si buscas certezas externas o soluciones rápidas, este no es el espacio adecuado. Mi trabajo está dirigido a personas que desean implicarse en su proceso emocional y aprender a escuchar y comprender su propia alma, más allá de lo que pueda venir después.

Espiritualidad con los pies en la tierra

Mi trabajo espiritual no está separado de la vida cotidiana. Creo en una espiritualidad encarnada, que habita el cuerpo y se sostiene en hábitos básicos y conscientes.

Con el tiempo comprendí que la espiritualidad no puede utilizarse como un mecanismo evasivo ni como una forma de escapar de lo humano. Al contrario, solo es real cuando nos ayuda a comprendernos, regularnos y responsabilizarnos de nuestra vida.

Por eso, más allá de lo energético y emocional, necesitamos una base que nos mantenga en equilibrio: cuidar el cuerpo, escuchar sus necesidades y sostener hábitos simples. La espiritualidad no se eleva ignorando lo básico, sino habitándolo.

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óleo de un paisaje con montañas

Conversemos

Si sientes que la vida te invita a ganar profundidad, a mirar hacia dentro y a dejar de buscar respuestas fuera, es un buen momento para que trabajemos.

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